13 marzo 2026

Un cadáver exquisito. Un Santo. Rafael Serrano Allely

Club Caliope

Autor: Rafael Serrano Allely

Cadáver exquisito

 

¿QUIÉN ERA? Un Santo.

¿DÓNDE ESTABA? Debajo de la cama.

¡QUÉ HACÍA? Papas con choco.

¿QUÉ DIJO? Por esta puerta no se puede pasar.

¡QUÉ HICIERON LOS DEMÁS? Cantaron un cuplé

¿CÓMO ACABÓ? En misa de doce, con la peineta de la procesión rota.

 

 

El vecino era un Santo, un Santo todavía no reconocido por la Iglesia Católica pero si por los vecinos del bloque donde vivía que lo encumbraban constantemente.

De los santos se esperan beneficios y nuestro Santo era solicitado continuamente por los vecinos para resolver problemas menores y en algunas ocasiones problemas mayores.

Sus muebles los había repartido entre los vecinos según se iban casando algunos de los hijos de los mismos con peor fortuna.

Era carnaval y los vecinos ensayaban en la azotea las coplillas propias de la época ya con los atuendos improvisados que cada uno iba a llevar en su recorrido por las calles del barrio.

Algunos de los improvisados carnavaleros detectaron un mal olor proveniente del último piso, justo del rellano donde estaba el piso donde vivía el Santo. Acudieron en masa a su piso y encontraron al Santo debajo de la cama haciendo papas con chocos.

Por  esta puerta no se puede pasar! les grito el Santo. Los vecinos como única reacción cantaron un cuplé  que hablaba de la vida y milagros del Santo.  A continuación lo vistieron lo más parecido a una dama de semana santa y lo pasearon por las calles del barrio mientras cantaban: Santo, Santo, Santo, tú eres un Santo; Santo, Santo, Santo, todos te aclamamos, Santo, Santo, Santo a los altares te llevamos…

Acabó en misa de doce, con la peineta de la procesión rota.



26 febrero 2026

Comentarios. La tristeza del Samurái. Víctor del Árbol.

Club Caliope

Autor: Rafael Serrano Allely


Creo que la novela La tristeza del Samurái es una gran novela negra, aunque su lectura presenta algunas dificultades como corresponde a un thriller psicológico muy intenso.

Para mí la primera dificultad fue el gran número de personajes y como relacionarlos. Mi primer propósito fue buscar esas relaciones como el que construye un puzle. Fundamentalmente iba buscando el contexto en el que se iban moviendo los personajes, sus relaciones sociales y psicológicas, sus dependencias, sus reacciones más viscerales, sus culpas… pero la novela es más que un puzle y en las reflexiones, descripciones y contextualizaciones se muestra el gran escritor que es Víctor del Árbol.

A lo anterior tengo que unir los saltos constantes a épocas anteriores y posteriores y a otros lugares así como las vinculaciones generacionales que se establecen (tres generaciones) referidos a los sentimientos de culpa, la corrupción y el odio.

Personajes corruptos que inducen a otros a tomar decisiones mediante complicadas sugerencias y contra sugerencias que en algunos creen tomar libremente.

Por poner un ejemplo es el caso de la abogada María cuando se hace cargo de la denuncia de la mujer de Ramoneda  contra Cesar Alcalá por haber provocado en su marido un coma traumático. Cesar Alcalá estaba convencido que Ramoneda había secuestrado a su hija Marta. Este caso  dio a la abogada gran notoriedad aunque no sabía entonces que había sido inducida a llevar el caso porque personajes notorios (Publio…) estaban interesados en controlar informaciones que poseía Cesar Alcalá y  que les perjudicaba notablemente. Esto lo supo con posterioridad después de complicadas averiguaciones. Ni siquiera sabía que César Alcalá era su medio hermano.

Cesar Alcalá: “hay cicatrices que nunca se curan”,  la señal queda en los destructores y en los destruidos.

La abogada María llega a entender que para que Marta tenga una vida no contaminada por el pasado, ella misma y otros personajes tendrán que sacrificarse. Para ello no dirá nunca el paradero de Cesar Alcalá y su hija Marta, ni instará a Cesar Alcalá a presentarse ante el Juez como le pide el inspector Marchán.

 


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