Club Caliope
Autor: Rafael Serrano Allely
Cadáver exquisito
¿QUIÉN ERA? Un Santo.
¿DÓNDE ESTABA? Debajo de la cama.
¡QUÉ HACÍA? Papas con choco.
¿QUÉ DIJO? Por esta puerta no se puede pasar.
¡QUÉ HICIERON LOS DEMÁS? Cantaron un cuplé
¿CÓMO ACABÓ? En misa de doce, con la peineta de la procesión rota.
El vecino era un Santo, un Santo todavía no
reconocido por la Iglesia Católica pero si por los vecinos del bloque donde
vivía que lo encumbraban constantemente.
De los santos se esperan
beneficios y nuestro Santo era solicitado continuamente por los vecinos para
resolver problemas menores y en algunas ocasiones problemas mayores.
Sus muebles los había repartido
entre los vecinos según se iban casando algunos de los hijos de los mismos con
peor fortuna.
Era carnaval y los vecinos
ensayaban en la azotea las coplillas propias de la época ya con los atuendos
improvisados que cada uno iba a llevar en su recorrido por las calles del
barrio.
Algunos de los improvisados
carnavaleros detectaron un mal olor proveniente del último piso, justo del
rellano donde estaba el piso donde vivía el Santo. Acudieron en masa a su piso
y encontraron al Santo debajo de la cama
haciendo papas con chocos.
Por esta puerta no se puede pasar! les
grito el Santo. Los vecinos como única reacción cantaron un cuplé que hablaba
de la vida y milagros del Santo. A
continuación lo vistieron lo más parecido a una dama de semana santa y lo
pasearon por las calles del barrio mientras cantaban: Santo, Santo, Santo, tú
eres un Santo; Santo, Santo, Santo, todos te aclamamos, Santo, Santo, Santo a
los altares te llevamos…
Acabó
en misa de doce, con la peineta de la procesión rota.