05 mayo 2019

Comentarios. La Fontana de Oro


La Fontana de Oro. Benito Pérez Galdós

Mis notas. Rafael Serrano Allely

Leí este libro hace muchos años. En aquel entonces me interesaba fundamentalmente lo que pudiera tener de crónica, más o menos recreativa de la época. La que corresponde al llamado trienio liberal del reinado de Fernando VII, durante el tiempo que estuvo en vigor La Constitución de Cádiz, posterior al trienio absolutista, y anterior a la década ominosa.

Es una época interesante del reinado de Fernando VII, donde aparecen grupos de liberales como oposición a los grupos realistas o absolutistas.

Surgen tertulias de grupos liberales. No son grupos homogéneos: hay grupos liberales más exaltados y grupos liberales más tibios. Luego están los grupos realistas, partidarios viscerales del absolutismo de Fernando VII (“El odio a la Constitución late en todos los corazones. Pronto el rey recobrará todos sus privilegios”)

Estos tratan de enfrentar a los grupos liberales manipulando el sentir del pueblo, en este caso el pueblo de Madrid.

En este contexto se inserta una historia amorosa, con personajes no de nivel histórico, como Lázaro y Clara. En ocasiones parece una novela de “enredo”.

No obstante las descripciones de los personajes y de los lugares, exteriores e interiores, están muy conseguidos.

Interesantes son los diálogos, ágiles y en ocasiones adaptados al nivel de los personajes.

Uno de los mejores Capitulo es el XXXVII El vía crucis de Clara.

Y el personaje más interesante es Lázaro, es el menos plano de todos. Hay una evolución en su forma de ser que trasciende la política: de liberal exaltado a persona que renuncia a la política y se marcha de Madrid.





Comentarios. La Santa. García Márquez


La santa. Gabriel García Márquez

Mis notas. Rafael Serrano Allely

Relato donde lo real y lo fantástico se exageran hasta limites insospechados.

No obstante, por disparatada que pueda parecer la historia, sucesos más disparatados han tenido el beneplácito de la iglesia. Para estos casos y similares incluso se ha acuñado la frase de que la fe mueve montañas.

La utilización de la primera persona introduce un elemento de posible realismo, que no resulta tal.

No faltan elementos de crítica e ironía. En ocasiones se roza el esperpento: es el caso de la burocracia vaticana, la posibilidad de trasladar al cine la historia de la santa o cuando proporcionan al protagonista una de prostituta que alegre su soledad.

Apoteosis final: “Entonces no tuve ya ninguna duda, si es que alguna vez la tuve, de que el santo era él. Sin darse cuenta, a través del cuerpo incorrupto de su hija, llevaba ya veintidós años luchando en la vida por la causa legítima de su propia canonización”

Esto no es más que una vuelta de tuerca al disparate que engorda en todo momento la asociación entre lo real y lo fantástico.




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