Club Caliope
Autor: Rafael Serrano Allely
Cadáver exquisito
Rafael Serrano Allely
¿Quién era? Donald Trunp
¿Dónde estaba? En un concierto de Maluma.
¿Qué hacía? Pelar cebollas llorando desesperadamente.
¿Qué dijo? De perdido al río.
¿Qué dijeron o hicieron los demás. Se marcharon a la Feria
¿Cómo acabó? Rompiendo a llorar en mitad de la Estepa.
Donald Traump
Donald Traunp reunió a sus ministros más incondicionales y les comunicó lo que había decidido: a partir de ahora no acudiría a actos públicos. En su lugar lo haría un doble. De ninguna manera se podía poner en peligro la vida del legítimo Presidente de los EEUU, como ya ocurrió cuando el atentado que sufrió en la campaña de elecciones que estuvo a punto de arrancarle una oreja. Para ese menester seguro que había ciudadanos dispuestos a inmolarse por el bien del Estado. Nadie dijo nada como era habitual. Solo el mas leal de los presentes propuso que en vez de un doble se buscara un triple. Todos se ofrecieron para formar la comisión que encontrara al doble idóneo.
Se trataba no solamente de preservar la vida del presidente sino que éste se pudiera dedicar , disfrazado convenientemente, a bajar a niveles de convivencia más cercano al ciudadano lo que supondría un enriquecimiento social y personal.
La comisión se encontró con un problema a la hora de elegir al doble: en EEUU había miles de personas que se parecían a Tump y no solamente en el físico.
Inmediatamente le prepararon actos que le pusieran en contacto con la gente. El primer acto fue la asistencia a un concierto de Maluma que por primera vez acudía a EEUU.
Este primer contacto con los ciudadanos le desató unas emociones que no había sido capaz de expresar en tantos años y le llevó a pensar que era como pelar cebollas llorando desesperadamente.
Su vicepresidente le dijo que no se trataba de llorar a lo que el contestó que de perdido al rio.
Reunidos los consejeros decidieron que lo mejor sería llevarlo a una feria industrial en un ambiente más tranquilo: había que alternar los ambientes
El vicepresidente comunico al piloto de origen español el nuevo destino y marcharon a la Feria de Sevilla por voluntad del piloto.
No hubo reacción contraria cuando con la boca abierta recorrieron la Feria : casetas, bailes de sevillanas, mujeres en traje de gitanas, jinetes a caballo, carros de caballos de diferentes tipos, calle del infierno, circo, tómbolas, casetas de niños perdidos, tienda de turrones… y todo el mundo disfrutando.
Y dijo Traunp que podemos hacer para que en EEUU la gente disfrute tanto como lo hace aquí. Esto había que pensarlo.
De nuevo cogieron el avío hacia un lugar mas tranquilo y acabó rompiendo a llorar en mitad de la Estepa. Era mucho lo que se habían perdido en esta vida después de estar en la Feria de Sevilla. No habían llegado un poquito tarde?
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