23 noviembre 2014

INSTRUCCIONES PARA SUBIR UNA ESCALERA
MIS NOTAS (RAFAEL)
Es sorprendente como se puede hacer literatura de un hecho tan simple y cotidiano como el que se describe en “Instrucciones para subir una escalera”, en cuyo título está contenido el desarrollo de la narración y donde no hay sobresaltos. Y sin duda la habilidad en descomponer una acción en elementos irreductibles fruto de una observación pormenorizada de la misma.
Hay un segundo elemento a destacar: el humor con que se acompaña la descripción y que para mí tiene su punto culminante cuando se dice: “La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie”. Sin este acompañamiento la narración carecería de chispa, de alma.
No puedo por menos que acordarme de las instrucciones de uso de algunos artilugios a veces de difícil comprensión por mal escritos o mal traducidos y que a veces nos trae de cabeza.


EL SONIDO DE MIS HUESOS
MIS NOTAS (RAFAEL)
En el relato asistimos a los pensamientos y disquisiciones de un hombre que ha tomado la decisión de suicidarse.
No creo que los sentimientos y pensamientos que llevan a una persona al suicidio sean únicos, pero sí creo que tienen en común la decisión, como último recurso del que es capaz, de librarse de situaciones o estados de ánimos imposibles de superar. Por supuesto imposibles de superar sin ayuda.
Muy bien descritos los sentimientos de soledad, aislamiento (“nadie en la habitación”) y el entorno ya está muerto. La voz es en su cabeza. Sus recuerdos son malos recuerdos: del padre y de la madre. Del padre dice: “¿Quién siente la falta de un paraguas en el para güeros de la entrada”. Este era el recuerdo que tenía de su padre

Dentro de la desesperanza  del relato hay un momento menos fatalista, cuando se asoma a la ventana y repara en una señora que colgaba la ropa (“la que leerá mañana por la mañana la noticia en el periódico”).

14 noviembre 2014


      Encuentro con Bernardo Atxaga en la presentación de su último libro:
                                                  "Días de Nevada"

Escribo en una lengua extraña

Escribo en una lengua extraña. Sus verbos,
la estructura de sus oraciones de relativo,
las palabras con que designa las cosas antiguas
-los ríos, las plantas, los pájaros-
no tienen hermanas en ningún otro lugar de la Tierra.
Casa se dice etxe; abeja erle; muerte heriotz.
El sol de los largos inviernos, eguzki o eki:
el sol de las suaves y lluviosas primaveras,
también eguzki o eki, como es natural;
Es una lengua extraña, pero no tanto.

Nacida, dicen, en la época de los megalitos
sobrevivió, lengua terca, retirándose,
ocultándose como un erizo en este lugar
que ahora, gracias precisamente a ella,
muchos llamamos País Vasco o Euskal Herria.
Sin embargo, su aislamiento no fue absoluto:
gato es katu; pipa es pipa; lógica es logika.
Como concluiría el príncipe de los detectives,
el erizo, querido Watson, salió de su madriguera
y visitó muchos lugares, y sobre todo Roma.

Lengua de una nación diminuta,
lengua de un país que no se ve en el mapa,
nunca pisó los jardines de la Corte
ni el mármol de los edificios de gobierno;
no produjo, en cuatro siglos, más que un centenar de libros:
el primero en 1545; el más importante en 1643;
el Nuevo Testamento, calvinista, en 1571;
La Biblia completa, católica, allá por 1860.
El sueño fue largo, la biblioteca breve;
Pero, en el siglo veinte, el erizo despertó.


                             

01 noviembre 2014

El Señor de las moscas
MIS NOTAS (RAFAEL)
A destacar:
1.       Como se comporta y se organiza un grupo de niños, entre 6 y 12 años, después de un accidente aéreo y en una situación límite y sin que gravite sobre ellos el control externo de  sus conductas por parte de los adultos. (Es lo primero qué les preocupa: “Me parece que no hay personas mayores”).
2.       Lo relativamente fácil que puede resultar volver atrás en la evolución delas conductas ciudadanas (lo que llamamos civilización) ante una situación límite, donde el miedo, la desesperanza y la incertidumbre (o la certidumbre de que estarán allí hasta la muerte) son ingredientes fundamentales a partir de los cuales construyen el señor de las moscas.
3.       Intento de mantener la organización y normas y procedimientos por los que se rige el mundo adulto  en este caso el mundo adulto inglés): elección de jefe, objetivos, normas, prioridades, división del trabajo… y que de algún modo han iniciado en el colegio.
4.       La contraposición de los dos líderes: “autoritario” y “democrático”.
5.       Los diálogos: un lenguaje muy apropiado a la edad de los niños, pero que no resta profundidad a las discusiones y profundidad de los puntos de vistas.
6.       Como van tomando conciencia de la situación (“Tenemos que cuidarnos a nosotros mismos”), lo que no es óbice para que se vaya deteriorando la convivencia tras la trasgresión de las normas que ellos mismos se dieron (“No se cumple lo que acordamos”). Se abandona lo razonable: hoguera que facilite el rescate, construcción de refugios, cumplimiento de normas… Hay “un golpe de estado” y la mayoría de los niños se deslizan hacia el mundo salvaje: objetivos inmediatos (la caza), miedo, violencia, maltrato muerte, asesinato puro y duro. Parece como si lo razonable y el sentido común no fuera tan común.
7.       Peggy: “Que es mejor ser una panda de negros pintarrajeados como vosotros o tener sentido común como Ralph. ¿Qué es lo que somos? ¿personas?  o ¿animales? O ¿salvajes? Las reglas es lo único que tenemos. ¿Qué van a pensar de nosotros los mayores? Corriendo por ahí… cazando cerdos…, dejando que se apague la hoguera... ¡Y ahora¡”
8.       “Qué es mejor , tener reglas y estar todo el mundo de acuerdo o cazar y matar
9.       Peggy representa la reflexión.  Cuando él muere y  se rompe la caracola se termina con lo razonable y con la ley. Personaje muy interesante.
10.   Uno puede preguntarse qué ocurriría si en vez de tratarse de un grupo de niños no suficientemente socializados por la edad, se tratara de un grupo de adultos.

11.   Los adultos, mientras tanto, estaban en la Segunda Guerra Mundial: una situación límite. 

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