26 febrero 2026

Comentarios. La tristeza del Samurái. Víctor del Árbol.

Club Caliope

Autor: Rafael Serrano Allely


Creo que la novela La tristeza del Samurái es una gran novela negra, aunque su lectura presenta algunas dificultades como corresponde a un thriller psicológico muy intenso.

Para mí la primera dificultad fue el gran número de personajes y como relacionarlos. Mi primer propósito fue buscar esas relaciones como el que construye un puzle. Fundamentalmente iba buscando el contexto en el que se iban moviendo los personajes, sus relaciones sociales y psicológicas, sus dependencias, sus reacciones más viscerales, sus culpas… pero la novela es más que un puzle y en las reflexiones, descripciones y contextualizaciones se muestra el gran escritor que es Víctor del Árbol.

A lo anterior tengo que unir los saltos constantes a épocas anteriores y posteriores y a otros lugares así como las vinculaciones generacionales que se establecen (tres generaciones) referidos a los sentimientos de culpa, la corrupción y el odio.

Personajes corruptos que inducen a otros a tomar decisiones mediante complicadas sugerencias y contra sugerencias que en algunos creen tomar libremente.

Por poner un ejemplo es el caso de la abogada María cuando se hace cargo de la denuncia de la mujer de Ramoneda  contra Cesar Alcalá por haber provocado en su marido un coma traumático. Cesar Alcalá estaba convencido que Ramoneda había secuestrado a su hija Marta. Este caso  dio a la abogada gran notoriedad aunque no sabía entonces que había sido inducida a llevar el caso porque personajes notorios (Publio…) estaban interesados en controlar informaciones que poseía Cesar Alcalá y  que les perjudicaba notablemente. Esto lo supo con posterioridad después de complicadas averiguaciones. Ni siquiera sabía que César Alcalá era su medio hermano.

Cesar Alcalá: “hay cicatrices que nunca se curan”,  la señal queda en los destructores y en los destruidos.

La abogada María llega a entender que para que Marta tenga una vida no contaminada por el pasado, ella misma y otros personajes tendrán que sacrificarse. Para ello no dirá nunca el paradero de Cesar Alcalá y su hija Marta, ni instará a Cesar Alcalá a presentarse ante el Juez como le pide el inspector Marchán.

 


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