25 mayo 2018

Comentarios. "Ficción". Alice Munro

Ficción. AliceMunro

Autor: Rafael Serrano Allely


Mis Notas:

No parece que la situación de la pareja vaya a cambiar. Al parecer han llegado al final de un recorrido: han escogido el lugar y la forma de vivir. Joyce era féliz. Incluso cuando se cita por primera vez a la aprendiza de Joyce no se intuye que puedan tener algún día una relación sentimental con Jon. Joyce pensaba rifiriéndose al marido: “Mucho mejor trabajar con la madera solo – no tenía en cuenta a la aprendiza – que con las impredecibles crías humanas”

Cuando él le hablaba a Joyce de la aprendiza, sobre todo de sus comentarios y opiniones ambos estaban de acuerdo en subvalorarla.

Pero cuando Jon manifiesta un minimo de comprensión hacía la aprendiza ( perteneciente a la Asaociación de Alcoholicos Anonimos) y habla de amenaza, priva, fragilidad refiriendose a ella “ Joyce debería haberlo entendido en aquel preciso instante, aunque el mismo Jon estaba muy lejos de saberlo. Jon estaba empezando a enamorarse.” Al parecer, según desprendo de este comentario, no tenían aún conciencia de lo que estaba ocurriendo.

Interesantes las reflexiones que hace Joyce sobre las posibles motivaciones que llevan a dos personas tan dispares a enamorarse.

Jon había pasado los oscuros meses de invierno, encerrado en un taller, expuesto a los efluvios de convencimiento de Edie. Era como ponerse enfermo por falta de ventilación”...
Lo cierto es que la felíz era Joyce y y no Jon, el cual necesitaba satisfacer necesidades más primarias.

El amor y el desamor visto desde el recuerdo de una persona madura provocado de manera casual por un libro y su escritora.

Muy conseguida la alternancia entre la lectura de fragmentos del libros y sus apreciaciones, que creo le llevan a incorporar el relato del libro a su vida y no al revés, como pudiera parecer.

Por último subrayar, por su sentido irónico, lo siguiente:

Como hemos de vivir es una colección de relatos, no una novela. Eso ya supone una decepción. Parece mermar la autoridad del libro, da la impresión de que la autora se queda a las puertas de la literatura en lugar de encontrarse cómoda dentro”




09 mayo 2018

Comentarios: El lápiz del carpintero. Manuel Rivas

Rafael Serrano Allely

Mis notas.

Lo que más me llama la atención es como combina una situación trágica como la guerra civil, donde se encarcela a la gente por sus ideas, se mata sin juicios... y una relación amorosa entre un médico republicano encarcelado y una joven que se enfrenta, por su noviazgo con él, a una familia que se encuentra en las ántipodas ideológicas con el médico.

El realismo de la situación no es óbice para que se utilice en ocasiones un lenguaje poético y un pensamiento mágico.

Me parece que todos los personajes están bien definidos. Me llama la atención Herbal. Un personaje políedrico, capaz de lo mejor y lo peor, según esté “poseido” por el espiritu del Pintor , al que arrebató el lápiz del carpintero, o por el Hombre de de hierro.

En la P.28 se describe la situación de los presos dentro de una aparente normalidad, que nada tiene que ver con descipciones posteriores, donde aparecen los piojos, las ratas, la tuberculosis..., las malas condiciones higienícas... así como las sacas nocturnas. También aparece la solidaridad entre presos incluso con ideolgías diferentes..

Durante aquellos primeros días, todos aparentaban normalidad, presos y guardias, como viajeros sorprendidos por una avería...” “Incluso el director permitía la visita de los familiares, y que les llevasen comida hecha de casa. Y ellos, los detenidos, hacían tertulia...” “Detenidos en traje o camiseta, la larga espera, el polvo del calendario, los iba igualando a todos en el patio, como hace el sepia en un retrato de grupo. Parecemos segadores. Parecemos vagabundos. Parecemos gitanos. No, dijo el pintor, parecemos presos. Estamos empezando a coger color de presos”

La novela se enmarca dentro de un contexto histórico muy determindo. Gran parte de los personajes que se citan son reales. Cómo real fue la participación de la Iglesia en dicha guerra. Como muestra el telegrama que el papa Pío XII envió a Franco el 31 de marzo: “Alzando nuestro corazón a Dios, damos sinceras gracias a su Excelencia por la victoria de la católica España”

Me parece una buena novela, bien estructurada, a la que le sobraría gran parte del relato dedicado al abuelo de Marisa, Benito Mallo, ya que rompe de alguna manera la continuidad de la novela.



07 mayo 2018

Cadáver exquisito: La Libertad está en Obaba.


 Por Manuel Ortiz


Apenas eran las cinco de la mañana y la lluvia caía sobre Bormujos.
Cuando Serafín, el alcalde del pueblo debajo de la cama buscaba una aguja de hacer crochet que se le había caído.
— ¡Mierda! ¡Mira que caérseme ahora! Pensaba el alcalde mientras tanteaba el frío suelo. Si enciendo la luz, seguro que se despierta.
En el momento que la encontró, se puso de pie todo lo sigiloso que pudo, miró a su mujer qué seguía dormida. Cruzó la habitación, y  por el espejo él  la observó con indiferencia, no había ningún detalle característico que pudiera llamar su atención. Su mirada se deslizó desde su cabello castaño, hasta el perfil de sus pies, que destacaban como dos obelisco bajo el edredón. La papada de su cuello preparaba el camino para la redondez de sus caderas y muslos. Entró sin hacer ruido en el cuarto de baño, guardó la aguja en una bolsa de viaje y se duchó. Después de secarse con rapidez, decidió afeitarse, tenía la barba negra y espesa. Se quedó de pie frente al espejo, frotándose las mejillas con aire meditabundo, lamentaba haberle comentado la noche anterior su deseo de acompañar al equipo de petanca del pueblo. Con ella, lo mejor era el silencio y la mentira. El estar cerca de esa mujer, lo había alejado de su auténtico yo, volviéndose insignificante, vulgar, como ella. Los ojos de Serafín eran fríos y miraban medio ocultos por la cínica caída de sus párpados.
De repente, sintió unas manos sobre su espalda que bajaban lentamente, en el espejo vio reflejado el rostro de su mujer que sobresalía por encima de su cabeza.
— ¿A dónde vas? —preguntó ella con voz cavernosa.
—No me toques el culo—replicó el alcalde, mientras sentía como ardían sus mejillas.
— ¿Ya no te gusta? —Le preguntó de nuevo su mujer con una sonrisa lasciva.
— ¡Vete a la mierda!—le contestó con voz rotunda Serafín.
Era la primera vez en treinta años de matrimonio, que el alcalde se enfrentaba a su mujer.
— ¿Qué has dicho? —le inquirió  su consorte, mientras lo elevaba por las axilas.
—Lo que has escuchado y que sepas que voy a acompañar al equipo de petanca.
—No, a mí tú no me engañas, A ti te importa una mierda el equipo y la petanca, a ti lo único que te interesa es el hijo de la rubia.
Todo ocurrió muy deprisa. Serafín, sacó fuerzas de flaquezas y la empujó contra la bañera, ella cayó sobre esta, desparramada y gritando como un cerdo.  El alcalde cogió la bolsa y se vistió deprisa mientras bajaba la escalera, el corazón le golpeaba como una bomba, pero él no dejaba de correr. Cuando llegó a la plaza, ésta se encontraba vacía, sólo había un municipal que estaba dando la ronda. El alcalde se dirigió hacia él preguntándole dónde estaba el autobús de la peña de petanca.
—Todos los jugadores y peñistas se fueron a Obaba—le contestó el agente mientras se cuadraba.
Serafín respiró profundamente, buscó en sus bolsillos y encontró las llaves de su coche, porqué él había tomado una decisión y ésta se encontraba camino de Obaba.


CADÁVER EXQUISITO
¿Quién era?: el alcalde del pueblo
¿Dónde estaba?: Estaba debajo de la cama
¿Qué hacía?: Buscaba la aguja de hacer crochet
¿Qué dijo?: No me toques el culo
¿Qué dijeron o hicieron los demás?: Se fueron a Obaba
¿Cómo acabó?: Camino de Obaba






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